Leyendo a Cazzu
- Lucía

- 5 ago
- 4 Min. de lectura

Fue un día por la mañana, después de haberme bañado y desayunado, que agarré el celular y me di unos momentos en Instagram. Mientras empezaba a scrollear, di con una publicación de Cazzu donde ella sostenía un libro de su autoría, me llamó mucho la atención al observar las letras rojas en la portada, se leía: Perreo, Una Revolución.
¿Qué? ¿Leí bien? No pude evitar quedar intrigada, tanto porque hubiera una relación de la palabra "perreo" con la palabra "revolución", como de que una persona que percibo como inteligente y reflexiva fuera quien estuviera haciendo esa relación en un libro. Desde ahí sentí algo moverse en mi interior. Incomodidad, incredulidad, sorpresa, pero sobre todo: una curiosidad tremenda.
He escuchado a Julieta hablar varias veces, tanto por los clips o reels que empezaron a atiborrar las redes sociales cuando sucedió el gran percance en su relación amorosa, como cuando busqué activamente entrevistas de ella debido a que su forma de expresarse con honestidad, autenticidad, respeto y un gran autoconocimiento, me llevó a sentir admiración por ella y a la vez ese interés por quien ella es y por lo que tiene que decir. ¿Qué te puedo decir? Probablemente esta curiosidad y apertura son las que me llevaron a dedicarme a lo que me dedico.
Después de ver su publicación, abrí inmediatamente Amazon para buscar su libro y vi que también estaba la versión digital, lo cual me alegró enormemente porque era una gran oportunidad para saciar mi curiosidad leyendo un poco al mandarme una muestra de su libro a mi Kindle sin necesidad de pagar. Click.
Listo, lo había hecho. Ya había hecho mi parte por acercarme tanto a conocer su postura sobre el tema, como a algo aún más importante: la incomodidad que me generó el leer el título de su libro. Y es que cuando digo incomodidad, me refiero a la que se siente con todas sus letras, fui muy consciente de ella porque podía hasta palparla en mí; fue increíblemente rápido cómo pasé de ver la foto de Cazzu a tener la muestra de su libro en mi Kindle, y así también, fue sorprendentemente evidente cómo retrasé el empezar a leerlo. Fue justo al segundo día cuando decidí tomar a la incomodidad por los cuernos, y le di rienda suelta a mi curiosidad para que exploráramos juntas de qué iba el libro y de qué iba lo que se estaba moviendo en mí.
Aunque empecé la lectura con mucha intriga, me encantó que desde las primeras páginas lo que escribió Julieta me ayudó a desenmarañar lo que estaba ocurriendo en mí. Me di cuenta de que como muchas personas, tenía una perspectiva reducida sobre el reggaeton, al menos desde mi discurso, ya que sí asociaba al género con el machismo, pero al mismo tiempo coexistía otra parte en mí que no estaba de acuerdo con esa perspectiva. Las pocas páginas de la muestra del libro fueron suficientes para invitarme a la reflexión, y para disfrutar de este cuestionamiento en el que me sumergí intentando comprenderme. Cuestioné mis creencias, a la sociedad, a la humanidad, me cuestioné a mí como persona; me observé desde todos los ángulos posibles y disfruté que me fueran haciendo sentido cosas de mí misma. Tenía tiempo sin revisarme de esa forma, y me encantó que surgiera de algo tan inesperado como un libro de "perreo".
Por supuesto que regresé a Amazon a comprar el libro digital, y siendo sincera, no tanto porque quisiera leer más sobre el reggaeton, el feminismo, o la lucha de esta gran mujer en su carrera artística, sino porque estaba fascinada con lo que estaba provocando en mí. No tengo intención de adentrarme más en el contenido del libro, lo que me pareció importante compartirte fue mi viaje interior al decidir sostener la incomodidad. Así como en esta ocasión un libro ocasionó una implosión en mí, a veces lo hace una frase, una película, una conversación, una comida, un recuerdo, una mirada, un desacuerdo, un objeto... cualquier cosa tiene el tremendo potencial de desatar una revolución interna.
Quiero señalar que no se trata de que estés de acuerdo con todo lo que lees, todo lo que escuchas, toda la información que te dan. No, por el contrario, se trata de que cuestiones, que te des el tiempo de masticarlo y de discernir si en eso hay algo con lo que comulgues, si hay algo que te sirva, que te sume, o incluso si hay algo que no va contigo, que te hace ruido, que te encasille, que te reste. Te quiero recordar que lo que disfruté de mi patoaventura con el libro de Cazzu fue precisamente el viaje: que me permití cuestionar a todo y todos (incluyéndome a mí), el guiarme a permanecer en la incomodidad y el animarme a descubrir lo que esa incomodidad, en ese momento, tenía para mostrarme. Había ideas de la autora que me resonaban, y me permitían adentrarme más en mí, así como había otras que no comparto en lo absoluto, que igual disfruté, porque me permitieron reconocer con más claridad lo que sí va conmigo y lo que no.
La invitación que te hago esta vez, es a zambullirte en tus adentros cuando puedas notar que la incomodidad se haga presente. Está bien si decides evitarla temporalmente por la razón que quieras darte, solo recuerda que es una oportunidad para descubrir algo más de ti, y que el viaje, puede resultarte fascinante.
¿Y si lo que ahora evitas fuera, en realidad, la puerta hacia algo que aún no te has permitido conocer de ti?
Gracias por acompañarme en estas líneas.
Te abrazo a la distancia,
Lucía.

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